¿El dinero da la felicidad? Mi visión y reflexión

El dinero no da la felicidad, ¿o puede que sí…?

Dinero y felicidad: una relación compleja a la vez que fascinante. En este artículo he querido mostrarte una reflexión que gira en torno a la pregunta del millón (y nunca mejor dicho): ¿El dinero da la felicidad? No espero que compartas mi visión; me conformo con hacerte pensar.

 

¿Qué es el dinero?

Como muy bien explica Yuval Harari en su libro Sapiens (el cuál recomiendo con todas mis fuerzas), hace miles de años las personas no usaban dinero sino que intercambiaban lo que producían (como por ejemplo gallinas por zapatos o manzanas por leche), usaban los trueques.

Como no era muy práctico ir intercambiando este tipo de bienes (era difícil determinar su valor y no siempre a la otra parte le interesaba tu producto) se inventó un tipo de cambio homogéneo para todos, el dinero.

El dinero de aquellas épocas podía ser en forma de piedras, pieles, conchas… mientras que hoy en día son trozos de metal y papel pintado. En cualquiera de los casos, el valor intrínseco de estos materiales tiende a cero. Lo que le da valor al dinero es la confianza que tenemos como sociedad en que con esos objetos podremos ir a cualquier sitio y comprar aquello que necesitemos.

En otras palabras, lo que el dinero te aporta es lo que tú puedas hacer con él. 

 

¿El dinero da la felicidad?

¿Y lo que puedes hacer con el dinero puede hacerte más feliz?

Creo que una buena manera de saberlo es ver si el dinero resuelve realmente las principales necesidades de las personas. Y para saber cuáles son estas necesidades, lo mejor es mirar la pirámide de Maslow (estudio).

Maslow quiso representar las necesidades humanas en forma de pirámide, de manera que las prioritarias están en la base y, a medida que estas se satisfacen, se va escalando a necesidades nuevas y más complejas:

La pirámide de Maslow es al mejor manera de entender las necesidades humanos y conocer si el dinero nos puede traer la felicidadFuente: triangulum.com

Si miramos la pirámide, ¿qué es lo que el dinero nos permite satisfacer?

El dinero te permite cubrir los dos primeros niveles: necesidades fisiológicas (comida, descanso) y necesidad de seguridad (un lugar donde vivir). Sin duda alguna, esto convierte el dinero en algo muy importante; sin él sería mucho más complicado satisfacer las necesidades más básicas.

Por suerte, la mayoría de nosotros tenemos cubiertas estas necesidades primarias. Y aquí es donde entra el papel de, como definen los psicólogos sociales, la adaptación hedonista (hedonic adaptation). 

La adaptación hedonista es un fenómeno de adaptación que nos ocurre a la mayoría de las personas. Consiste, básicamente, en que nos acostumbramos a todo lo bueno que nos pasa (y, de hecho, también a lo malo; aunque esto ya es otro tema…). Te voy a dar un par de ejemplos para que quede más claro:

Ejemplos de adaptación hedonista

  • Estás buscando trabajo con todas tus fuerzas; no hay nada que desees más en este mundo. En el momento en que lo encuentras eres muy feliz, por fin lo has conseguido. Sales a celebrarlo con tu pareja y amigos, tienes un sentimiento de alegría que te invade el cuerpo. Semanas o meses más tarde la adaptación hedonista entra en juego y vuelves a estar en tu nivel basal de felicidad.
  • Ha salido el último gadget tecnológico del momento. Como tú eres un friki para estas cosas, ya llevabas meses ahorrando para poder comprarlo el primer día. Vas a la tienda muy ilusionado, lo compras y de camino a casa no paras de pensar en todo lo que podrás hacer con él. Te sientes radiante. Semanas o meses después, ese objeto inanimado no te aporta más felicidad que cualquier otro que tengas en casa (es decir, poco o nada).

En conclusión, que por mucho que tengamos que estar agradecidos y ser felices con el simple hecho de tener las necesidades básicas cubiertas (entre otras muchas cosas), la realidad es que nos olvidamos muy fácilmente de todo lo bueno que nos pasa; movemos la cabeza hacia arriba para identificar cuál es la siguiente necesidad que nos toca de la pirámide.

Entonces… ¿El dinero no da la felicidad?

La respuesta es: Depende.

 

Nota 1: Aunque el dinero puede tener influencia en otros niveles de la pirámide no creo que sea tan determinante como en los dos primeros.

Nota 2: Hay personas que consideran que el último eslabón, la autorrealización, puede conseguirse a través de tener y/o ganar más dinero. No obstante, Maslow se refería a la cima de la pirámide como una necesidad de trascendencia, de hacer algo que vaya más allá de nosotros; algo relacionado muchas veces con espiritualidad, aunque también puede entenderse como dejar un legado, cuidar de los demás o actuar de forma altruista. Nada que ver con el dinero.

Nota 3: La adaptación hedonista es también culpable, en parte, de lo que los ahorradores llamamos “inflación de estilo de vida” (lifestyle inflation), es decir, ir encareciendo tu estilo de vida a medida que incrementan los ingresos sin que esto suponga más felicidad y satisfacción en tu día a día.

 

Cómo utilizar el dinero para ser más feliz

Esto es lo que se preguntaron los autores del libro Happy Money (inglés), donde explican las formas más eficaces de gastar el dinero si lo que quieres es ser más feliz y tener más satisfacción personal.

Pista: No es comprar una TV de 80″ ni ir de rebajas a por un jersey.

De las diferentes maneras que describen en su libro (todas respaldadas por evidencia científica), me gustaría destacar tres:

  • ✈   Invertir en experiencias: Invertir el dinero en experiencias en vez de objetos materiales está demostrado que aporta más satisfacción, ya que permite conectar con nuevas personas y crear recuerdos positivos que podrán ser revividos en cualquier momento (estudio).
  • 👨‍👩‍👧‍👦   Gastar en otras personas: Gastar dinero en otras personas te hará más feliz que hacerlo en ti mismo, siempre y cuando lo hagas de forma genuina y signifique algo para ti. Por si fuera poco, el altruismo no solo te puede hacer más feliz, sino que está relacionado con tener mejor salud y vivir más años. (estudio).
  • ⏰   Comprar tiempo: Comprar productos o servicios que te permitan tener más tiempo está relacionado con una mayor satisfacción. Al final se traduce en que puedes disfrutar más de hacer aquellas cosas que realmente te gustan, lo que te permite ser más feliz (estudio). Pura lógica. Esto lleva a pensar que ganar más dinero pero trabajar más horas no va a hacerte más feliz, probablemente sería mejor ganar menos y trabajar menos horas (intercambio dinero – tiempo), aunque admito que el cambio no debe ser fácil. 

Si después de estos tres puntos estás a punto de ir a una agencia de viajes, hacer un donativo a una ONG y contratar una señora que te ayude con la limpieza, espérate y sigue leyendo… toca hablar de ahorrar dinero.

 

El ahorro y la felicidad ¿antagónicos?

Te he comentado que el dinero puede darte la felicidad, aunque dependerá en gran medida de en qué lo gastes.

¿Y qué pasa si en vez de gastarlo, lo ahorramos?

Si eres lector de este blog, seguramente sabrás que ahorro una parte considerable de mis ingresos (alrededor del 50%). A consecuencia de esto, uno de los comentarios que suelen hacerme es si no me da miedo acabar siendo “el más rico del cementerio”.

Cementerio que hace referencia a ahorrar mucha y que el dinero no te de la felicidad

Y no digo que no tengan razón; de hecho, mi estrategia consiste en ahorrar una gran cantidad de dinero para que los intereses que genere cubran mi estilo de vida. Esto significa que el día que me muera, lo más seguro es que tenga mucho dinero ahorrado.

Pero, ¿ser el más rico del cementerio significa haber sido menos feliz?

Yo no lo veo así.

Ahorrar no tiene que significar ser infeliz siempre y cuando cumplas los siguientes puntos:

  • El ahorro no te suponga un ahogo y ponga límites para satisfacer tus necesidades (de cualquier nivel de la pirámide).
  • El dinero no ahorrado te lo gastes en aquello que te aporte y te haga feliz.
  • El hecho de ahorrar dinero tenga un propósito que te llene de verdad (ergo, no ahorrar porque sí).

Por lo tanto, a mi modo de ver, el ahorro en sí mismo no tiene porque tener impacto en tu felicidad, siempre y cuando no te suponga una gran restricción, tenga un propósito y lo que sí gastes te permita disfrutar lo suficiente de tu vida.

¿En qué ahorrar y en qué no?

Si quieres que el dinero no disminuya tu felicidad deberás elegir bien en qué ahorrar y en qué no.  Esto es algo muy personal, por lo que deberás ser tú mismo quién lo decida en base a tus gustos, prioridades y sentido común.

No obstante, lo que sí voy a hacer es detallarte en qué ahorramos en casa y, por otro lado, en qué optimizamos el gasto (sí, no hay nada que no ahorremos y tampoco optimicemos) para que te hagas una idea y te pueda servir como referencia:

Ahorramos en:

  • Salir a comer fuera: No es algo que nos aporte especialmente, por lo que no lo hacemos a menudo; solemos reservarnos para ocasiones especiales. Y en las contadas ocasiones en que nos da mucha pereza cocinar pedimos algo a domicilio a través de Just Eat.
  • Vida nocturna: Aunque no nos importa ir a tomar una cerveza, por lo general no vamos a tomar copas. No solo para ahorrar, sino también por motivos de salud; no queremos tomar alcohol de forma habitual. Se puede salir a bailar y pasártelo bien sin alcohol de por medio.
  • Gadgets: Simplemente no compramos. Antes me apasionaba tener gadgets de todo tipo, luego me di cuenta de que no me aportaban tanto y lo vendí todo por Wallapop.

Optimizamos en:

  • Alimentación: Creemos que la alimentación es la base de nuestra salud por lo que no queremos ahorrar en eso a toda costa. Compramos muchos productos de marcas blancas pero sin comprometer la calidad nutricional (normalmente en Mercadona y nunca preparados o productos procesados). Por otro lado, algunos alimentos los compramos directamente del mercado o en tiendas de alimentación ecológica; principalmente huevos, carne, aceite y miel.
  • Suministros de la casa: Tanto para el teléfono, internet, gas y electricidad procuramos ser lo más eficientes posible. Siempre comparamos entre compañías para elegir las más económicas además de evitar despilfarrar con la calefacción y el aire acondicionado.
  • Viajes: Viajar es una de nuestras prioridades, aunque esto no quiere decir que no intentemos optimizarlo; reservamos vuelos en Skyscanner, nos hospedamos en Airbnb (consigue 25€ gratis en tu primera reserva con este link), reservamos en Rental Cars (o algún otro comparador) y contratamos el seguro del coche en Rental Cover (te aseguran el alquiler de otra compañía; imposible más barato). A parte de eso, no compramos muchos souvenirs y no vamos a comer fuera cada día.
  • Ropa: La justa y necesaria. No vamos desaliñados ni mucho menos, pero hemos aprendido a optimizar nuestra ropa quedándonos con aquellas piezas que nos gustan, utilizamos y nos quedan bien. Solo vamos a comprar cuando lo necesitamos y si podemos esperar a rebajas, lo hacemos.
  • Coche: Aunque por desgracia no nos podemos deshacer de nuestro coche ya que estaríamos muy aislados, intentamos usarlo lo menos posible. Para ir al trabajo utilizamos el transporte público y para hacer la compra vamos andando (excepto cuando tenemos que comprar agua).
  • Regalos: A todos nos gusta dar y recibir regalos. Esto no quiere decir que tenga que suponer un gran gasto, por lo que intentamos limitar el presupuesto para que el regalo sea lo que creemos que debe ser, un detalle que muestre el afecto hacia la otra persona. Más caro y más grande no es más estima.

Todo esto está muy bien, ¿pero este blog no era de independencia financiera?

 

La libertad financiera y la felicidad

Y después de todo esto, ¿dónde queda la libertad financiera?

La libertad financiera es mi principal objetivo. Y es precisamente tan importante porque es el que me va a permitir ser realmente libre y, en consecuencia, ser más feliz.

En este blog he hablado de inversiones, roboadvisors, vivir de rentas… pero en realidad, lo que yo deseo al conseguir la independencia financiera es tan simple como…

– Olvidarme del dinero; quitarlo de la ecuación; que deje de ser importante –

Dilo como quieras. Yo solo quiero poder centrarme al 100% en disfrutar de cada minuto de mis días. Y eso, creo, es lo que me puede hacer más feliz.

Ojo, eso no quiere decir que no pueda ser feliz ahora. De hecho, creo que la independencia financiera no puede ser la única forma de conseguir la felicidad y, si antes de alcanzarla no se consigue estar satisfecho con la vida de uno mismo, dudo que esa libertad ponga remedio al problema.

Y para terminar, mi conclusión:

 El dinero puede dar la felicidad hasta cubrir tus necesidades básicas; a partir de ese punto, tu satisfacción solo incrementará en determinados tipos de gasto, como los que te permitan tener más tiempo (por lo tanto, trabajar más horas para ganar más dinero no te va a dar más felicidad). Por otro lado, ahorrar no tiene porque impactar negativamente siempre que permita mantener el nivel de vida que deseas y tenga un sentido para ti (como la independencia financiera o tener una mejor jubilación).

 

¿Y tú, crees que el dinero da la felicidad? O por el contrario, ¿crees que genera más problemas que satisfacción? Me encantaría conocer tu visión sobre este tema que tanto me apasiona 🙂

 

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Me ayudarás mucho si compartes este artículo 🙂

7 comentarios en “¿El dinero da la felicidad? Mi visión y reflexión

  1. Buena reflexión Guillem 🙂

    Aporto mi visión sobre el dinero; El dinero es lo que tu quieras que sea.

    Me explico mejor.

    Como bien dices, el dinero es una moneda de cambio y lo que cambies por él es lo que te dará aquello que “crees”que te hará feliz.

    Muchas veces el ser humano compra objetos o experiencias pensando que eso es lo que le hará feliz y en muchas ocasiones eso está bien.

    Pero creo que la ecuación está del revés y ese es el verdadero problema entre el dinero y la felicidad.

    Todo el mundo busca ganar más dinero para ser más feliz y cuando lo hace, el dinero parece alejarse cada vez más.

    Doy mi conclusión y mi reflexión en cuanto al dinero y la felicidad;

    El dinero no da la felicidad, la felicidad da el dinero y el dinero la libertad.

    Pero todo comienza desde ser feliz.

    Cuanto más feliz soy más dinero y libertad gozo en mi vida. Si eres feliz haces las cosas desde la pasión, si haces las cosas desde la pasión serás inevitablemente un profesional en tu pasión derivada de tu felicidad, si eres un profesional apasionado puedes ayudar a las personas y el ayudar a las personas te hará libre, rico y feliz.

    Un abrazo Guillem.

    • Hola Javi!

      La verdad es que tal y como tu lo dices también tiene mucho sentido; la felicidad va antes que el dinero.

      Al final, yo considero que lo importante es ser feliz. El resto es complementario.

      Si no eres feliz, ¿porqué querer dinero? ¿Porqué querer libertad?. Como comento en el artículo, no creo que la libertad financiera (ni el dinero) den la felicidad absoluta; si uno no es feliz consigo mismo, poco podrá hacer el dinero al respecto. Además, la libertad financiera es un objetivo a largo plazo, y la vida hay que disfrutarla; nunca se sabe lo que podrá pasar.

      Así pues, a ser feliz!! (aunque decirlo es muy fácil…)

      Un abrazo Javi 🙂

  2. Me ha molado mucho este!;) creo que soy más de los que les gustan estas reflexiones más que de números, es que siempre suspendía las mates… haha nos leemos!

  3. Hola Guillen,

    Primero que nada tienes un muy buen blog de leer tus palabras capto rápidamente tu gran motivación y admiración hacia la Independencia Financiera. Que al igual que tu comparto de igual manera y como tu trabajo duro para alcanzarla ya pronto y poder disfrutar de lo que realmente es lo que importa que es la vida con uno mismo. Mira pues concuerdo contigo el dinero es de suma importancia para alcanzar esa gran independencia financiera. Una vez lograda lo mas importante será para mi poder disfrutarla con otros a mi alrededor compartiendo mis riquezas y haciendo a otros felices. Saludos desde Estados Unidos. 😀

    • Hola!

      Qué ilusión! Un comentario desde el otro lado del charco hehe

      Me alegro que te identifiques con mi manera de pensar. Además, creo que tu visión de compartir tus riquezas con otras personas es la más acertada, al final, una de las cosas que tiene un mayor impacto en nuestras vidas es la cantidad y calidad de nuestras relaciones.

      Nos vemos por aquí,

      Saludos 🙂

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